martes, 3 de agosto de 2010

Demasiadas preguntas, pocas respuestas


¿Por qué somos tan iguales y tan distintos a la vez?
¿Por qué el tiempo parece ir cada vez más rápido?
¿Por qué siempre anhelamos lo que no tenemos?
¿Quién dice qué es lo que está mal y qué es lo que está bien?
¿Quíen nos hizo juez y parte de los demás?
¿Por qué siempre creemos y queremos tener la razón?
¿Dónde van lo sueños que no recordamos?
¿Dónde quedan los sueños que nunca vivimos?
¿La noche es el final del día o el día la antesala de la noche?
¿Es la muerte el final de la vida o el comienzo de otra?
¿O será que la misma vida es parte de la muerte?
¿Cuándo llega la eternidad? ¿Cuánto dura un instante?
¿Será lo eterno el recuerdo de un instante?
¿Por qué recordamos tanto y olvidamos tan poco?
¿Será que el olvido es lo selectivo y no la memoria?
¿O simplemente el olvido es parte de la misma memoria?
¿Por qué hacemos lo que debemos y no lo que queremos?
¿Por qué no admitimos que sólo hacemos lo que podemos?
¿Sufrir es necesario? ¿Vale la pena sufrir?
¿Por qué somos la especie que nos amenaza?
¿Cuándo termina el principio? ¿Cuándo empieza el final?
¿Para dónde vamos? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos?
¿Por qué hay tantas preguntas y tan pocas respuestas?
¿Para qué escribí esto? ¿Por qué lo estás leyendo?

1 comentario:

  1. por ahi hay demasiadas respuestas, subjetivas respuestas, contradictorias respuestas, cambiantes respuestas. No son unicas ni universales aunque muchos intenten imponerlas como verdades...

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